Agosto, mes de vacaciones, mes de proyectos e ilusiones, tiempo para muchos de hacer las cosas que llevas todo un año pensando pero que no has tenido tiempo de hacer. Época de no pensar, de dejarse llevar, de disfrutar de las vacaciones para unos pero también de disfrutar de ciudades vacías para otros. Es el mes de las tortugas, 31 días donde se ralentiza todo; los negocios cierran, los organismos oficiales están medio vacíos, la justicia para, el motor de una ciudad se encuentra en punto muerto.
Y hoy me sentía algo influenciada por el octavo mes del calendario. Por eso, cuando me fui a vestir me decanté por un vestido azul de Massimo Dutti. Un color atemporal, primario, simple pero aceptado por todos. Un color que te da estabilidad y seguridad en ti misma. Algo tan sencillo y que te aporta tantas cosas. Sin pensarlo, lo coges y lo tienes todo para comenzar el día. Para completar el conjunto unas cuñas altas de esparto de estilo étnico de El Corte Ingles, y por supuesto unos pendientes y una pulsera, de Ciclón.
Ya es dos de agosto, vamos a por otro día en el Sara.


